Hasta siempre mi querido Willichín

Vaya! qué sabor! Una vida bien vivida debe venir acompañada de buen condimento y mucha sazón, especialmente si esa vida está basada en la lucha constante y la entrega total hacia lo que más nos gusta hacer. Practicar las cosas que nos apasionan es una forma de alimentar al espíritu, y Willie sí que supo darle de buen comer, siempre añadiendo una pizca de alegría, de espontaneidad y sobre todo de mucho sabor a los momentos, no recuerdo un sólo instante con Willie sin reír a carcajadas.

La primera vez que escuché su nombre fue a través de mi padre, un salsero empedernido que me contaba las historias de grandes músicos y artistas en el recorrido de los viajes en carro a destinos lejanos entonces para mí, cuando apenas tenía menos de 10 años.

Cuando decidí meterme en la aventura de aprender a grabar, en mis primeros intentos y con el desconocimiento casi absoluto a cuestas de cómo se capturan los instrumentos para una producción musical, apareció Willie en mi vida, yo apenas llevaba un año haciendo tanteos y probando cosas empíricamente, como hasta ahora, con mi primer computador, una. interfaz de audio y cuatro micrófonos que mi padre había comprado y me había cedido en calidad de préstamo, para que fuera pagándoselo a cuotas con el fin de arrancar mi ¨Proyecto para vivir de la música¨.

Recuerdo perfectamente el día que nos conocimos, lo intimidado y apenado que me sentí cuando entró en el garaje que yo tenía improvisado en el barrio Villas de Madrigal con armazones de tablas en madera triplex y algunas espumas, al que yo denominaba estudio de grabación, sin que él lo supiera, yo conocía tantos detalles de su vida artística que él seguro ignoraba tal vez porque mi apariencia de rockero le hacía pensar que yo sabía de todo menos de salsa, pero yo ya lo había visto y escuchado en grabaciones con Joe Arroyo, Jimmy Salcedo, Fruko, Juan Piña y Piper Pimienta en La Colombia All Stars, todo esto gracias a las inculcaciones de mi papá.

En la primera sesión que hicimos de grabación jamás se me hubiese pasado por la mente que luego consiguiéramos grabar más de 400 canciones juntos hasta hoy, y menos, llevar una canción al primer lugar de la radio nacional en la que él interpretaba desde la batería, las congas, el timbal, las campanas y una cantidad de cacharros y trastes, con los que creaba polirritmias y texturas que conformaban una base tan sólida que nunca dejó de asombrarme. Fueron experiencias de mucho aprendizaje y observación, tantas fusiones y conocimientos compartidos, en las que yo ponía el rock y él el sabor. Verlo llegar a una sesión de grabación era todo un trasteo, había que tener dos asistentes mínimo para poder bajar y setear todo lo que metía como un Tetris en su camioneta sedan ochentera que andaba con el mínimo del límite de gas, como una analogía de su vida, siempre al filo, arriesgándolo y dándolo todo con el fin de estar tocando música. Gracias amigo por enseñarme el amor por los ritmos colombianos y latinos, por darme la instrucción de tantos trucos en mis primeros semestres en la universidad de la grabación de la vida. Quedo eternamente en deuda con vos, tú música es eterna y lo seguirá siendo, justo este año que ando recolectando todos los samples (muestras) de las sesiones de grabaciones que tengo alojadas en mis discos duros de backup de los últimos 15 años, allí están los sonidos de tus congas, esas a las que les cambiaste de color varias veces y que le compraste directamente a Ray Barreto, tú batería Ludwig Vistalite del ’76 que tanto te rogué me vendieras y con la que se grabaron tantas canciones hoy icónicas del rock nacional, todos y cada uno de esos cacharros y palos con semillas, cosas sin nombre con las que estoy realizando una librería de sonidos que con las nuevas tecnologías nos permitirán seguir gozando del sonido de tus palmas golpeando los cueros, así que desde donde estés seguirás grabando mi viejo Willie, te extrañaré mucho y me duele el pecho profundamente por tu partida, cuánta falta me harás. Tu amigo, colega y alumno — Pyngwichín.

Principalmente escribo canciones, lo de aquí son fragmentos e intentos por escribir otras cosas.

Principalmente escribo canciones, lo de aquí son fragmentos e intentos por escribir otras cosas.